Sigo sin saber cómo funciona la mente de Caleb mientras Bill conduce el auto a mi antigua casa. Mi esposo falso, ese que está a mi lado, no me ha dado mayores explicaciones. Esas no van con su personalidad. Imaginar que tengo que enfrentarme a mi madre con él como testigo, me pone de pésimo humor.
Y tengo que expresarlo en voz alta.
—¿Para qué la quieres conocer? — pregunto de brazos cruzados.
Caleb me mira divertido por mi cuestionamiento.
—Si vas a hacer algo, hazlo bien. Ese es el nuevo lema