78. La avioneta está preparada.
Michael no levantaba el pie del acelerador ni apartaba la vista de la carretera, conducía a toda velocidad en busca de Sophie, no podía dejarla ir, no podía perderla, no pensaba permitirlo y, sobre todo, no podía llevarse a sus hijos, también eran de él.
—¿Por qué, Sophie, por qué no hablaste conmigo antes de tomar una decisión tan drástica? —se decía conduciendo en dirección al lugar al que había conducido tantas veces aquel fatídico día.
Sus recuerdos lo transportaron veinte años atrás, donde