72. Quiero pasar el resto de mi vida contigo.
El atardecer bañaba la habitación de Sophie, quien estaba tumbada en su cama, contemplando fascinada los suaves movimientos bajo su piel, en su vientre, siendo testigo del ajetreo de sus gemelos por nacer. La serenidad del momento se vio interrumpida por el sonido de unos nudillos en la puerta.
—¿Puedo entrar, Sophie?— preguntó Emma desde el umbral.
— Pasa — la invitó Sophie, elevando su voz con dulzura.
Emma cruzó el umbral, y una sonrisa iluminó su rostro al ver a Sophie, con la camiseta leva