Derek.-
El engreído joven no podía contener su ira ante las palabras de Anna, sabía que se estaba pasando de la raya, pero era más que evidente que su prometida tenía sentimientos por el psicólogo idiota, debía acabar con esa ilusión de raíz, se sobre saltó cuando su celular comenzó a vibrar en su bolsillo, metió su mano y al ver la pantalla sonrió “Tamy” inhaló antes de contestar.
— ¡No lo puedo creer! ¿Es cierto lo que me dijo mi hermano? –Al escuchar su voz no pudo evitar calmarse y sonreír.