Dulcinea buscó a tientas detrás de sí en el sofá, sus dedos encontraron algo duro. Era un cuadro colgado en la pared. Con una fuerza desconocida, lo arrancó y lo estrelló contra la frente de Luis…
Luis se detuvo.
La sangre carmesí corría lentamente por su rostro impecable, una vista perturbadora.
Dulcinea se acurrucó, mirándolo asustada y desordenada. Su suéter estaba levantado mostrando su torso desnudo, y sus pantalones estaban medio bajados, colgando de una pierna delgada.
Clara, al oír el ru