En la habitación del hospital, donde reinaba una tensa calma, dos médicos conversaban con Mario sobre la crítica situación de Ana:
—Perdió mucha sangre —dijo uno.
—Ya se le han transfundido 800 mililitros, no corre peligro ahora. Depende de cuándo la Señora Lewis decida despertar... Su voluntad de vivir parece débil —agregó el otro.
—Si no despierta mañana por la mañana, sería recomendable hacerle un chequeo completo —concluyó el primer médico.
...
Una vez que los médicos se retiraron, Mario se