Gloria bajó del coche cargando maletas.
Detrás de Ana, la puerta se abrió, revelando a Mario. Vestía un traje formal, emanando una mezcla de elegancia y austeridad, sin rastro alguno de sus actos libertinos de la noche anterior. Se acercó bajo la mirada de Ana, tomó el periódico, y con aparente despreocupación le preguntó: —¿Viste esta noticia?
Ana permaneció en silencio.
Mario dejó el periódico y se rio con sarcasmo: —¡Claro! ¿Por qué te iba a importar esto?
Se dirigió hacia la puerta.
Ana h