En un abrir y cerrar de ojos, llegó el Año Nuevo.
Durante la víspera, Carmen preparó un festín y le pidió a Ana que invitara a María a celebrar con ellos.
—Ahora que no tiene familia, ¿con quién más pasaría el Año Nuevo si no es con nosotros? — dijo Carmen.
Ana, quien no pudo resistir la tentación, probó un bocado de la comida y le respondió: —¡Ya la llamé!
Carmen la miró con severidad y le dio un golpecito en la mano, diciendo: —¡Espera a que todos comamos! ¡Qué ansiosa!
Ana solo pudo sonreír