Capítulo 39

Observo a mi amiga con los ojos agrandados, puesto que aún no logro asimilar sus palabras.

—Entonces, ¿Jill se marchó? —Estoy pasmada. May asiente con los ojos cristalizados.

—Se fue a vivir con su abuelo a las afueras de la manada. Se cansó de esperar por mí.

—Pues, búscalo.

—No tengo el coraje. ¿Qué le diré?

—No sé, ¿qué tal que fuiste una tonta y que te arrepientes? —La miro de forma acusatoria. Ella se muerde el labio inferior y niega con la cabeza.

—No me atrevo. No me siento lista para te
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