C99- RETRASO
Aurora asintió, apretando las manos de Bianca y Angelo, cuando la contracción llegó, gritó y empujó con determinación.
—¡Vamos, cariño! —la animó Angelo, recuperando algo de color—. ¡Puedes hacerlo! ¡Aunque no esté preparado para ser padre todavía… yo…!
—¡Cállate, Angelo! —gritó Aurora entre dientes—. ¡No ayuda!
Bianca no pudo evitar reír, recordando que muchas mujeres decían cosas similares durante el parto.
—Está bien, Aurora —dijo con calma—. Es normal que quieras matar a tu es