C29-¿ME ODIARÁS?
El beso los consumió como fuego. Mateo sujetó la nuca de Bianca, mientras su otra mano se aferraba a su cintura, atrayéndola contra su cuerpo.
Bianca se paralizó por un instante, sorprendida por la intensidad. Pero algo dentro de ella se quebró, como un dique que finalmente cede ante la presión, separó los labios y buscó la lengua de Mateo con la suya, mientras un gemido involuntario escapaba de su garganta. Sus manos, indecisas al principio, encontraron camino hasta el pe