Mundo de ficçãoIniciar sessãoOwen Kewlyn
Su bolso de viaje queda olvidado en alguna parte de la antesala, nos encaminamos como dos locos besándonos en cada parada, en la entrada de la puerta, al subir las escaleras, al llegar a la puerta de la habitación, cuando estamos cerca de la cama nos detenemos sin dejar el abrazo, le doy dos besos pequeños en los labios.
‒ ¿Vas a dejar hacerte lo que quiera?
‒Hmmm ‒ cierra los ojos moviendo la cabeza en seña







