Owen Kewlyn
Al llegar a casa, todas las luces de abajo estaban encendidas, me imaginaba la hazaña de los trillizos y su primo, a esta hora deberían de estar acostados, solo esperando a que llegáramos, para su beso de las buenas noches, pero como estaban todos, lo más seguro era que estaban jugando en la sala, hacían camping en medio de la sala, no sabíamos de donde sacaban tanta imaginación.
‒Solo quiero entrar y dormir.
‒ ¿Estás cansada?
Le pregunto, porque una vez que cerremos la puerta