71. Otra cosa qué decir
Maya suelta los papeles y se aleja del escritorio.
Su ceño se ha fruncido con impaciencia. Su mirada ha cambiado.
—¿Qué —suelta— acabas de decir?
—Claro, como no lo supe. La señorita June me lo insinuó varias veces —habla como si lo estuviera hablando consigo mismo. Y se echa a reír—. Oh, es un placer conocerte al fin, Maya. Nunca lo imaginé.
—¿Pero cómo te atreves? —ella rodea su escritorio y se queda enfrente suyo—. ¿Quién crees que eres?
—Tranquila. Supongo que nadie más lo sabe, pero, bueno