27. El recuerdo de su sonrisa
Pasando más de la cuenta, un poco más, cree él, para calmar el disturbio que se oye afuera del carro, bebe un poco más de agua y el chofer pasa por la estatal de la calle de la primera avenida, paseando lentamente. El tráfico de Nueva York no se le ve indicio de acabar por la lentitud que tienen por delante. Se remueve del asiento y suspira. Tiene una resaca un tanto desagradable para cuando el día da las diez de la mañana. Ya no es viernes, sino lunes. El fin de semana había estado austero par