192. Madre e hija unidas
Y no puede sonar esto algo más a una broma. Un propio chiste. De muy mal gusto. De muy…Maya cierra los ojos, sollozando.
—¿Te engañó? —pregunta—. ¿Papá te engañó…?
Elizabeth niega al instante.
—No me engañó. Un divorcio no sólo es infidelidad, Maya.
Su hija estalla por la tristeza.
—¿Entonces por qué…?
—Yo ya no amo a tu padre.
Maya se detiene con rapidez. De súbito siente el rostro caliente e iracundo por esta afirmación. Hay algo que duele en sus palabras. Mientras sus ojos se lle