164. Tener esperanzas
No tiene sobresalto por haberla escuchado, y con su linda sonrisa, Maya le aprieta la mano y frunce el ceño, sonriendo también. Desde que habían llegado Maya no mencionaba oraciones tan largas y llenas de ilusión. En realidad, está callada más de la cuenta, pensativa. Y su estado hasta Giovanna no lo pasa por alto.
—Estoy perfecta —menciona, tomando un poco de su café—. Lo estoy, Giovanna.
—Quizás Sean sigue siendo un fanfarrón y no dio tantos hits como él creyó que haría.
Jenny menciona