Capítulo 73; De sacerdote a CEO.
Tres semanas, tres largas semanas habían transcurridos desde que Anibal había fallecido, el testamento del mismo tenía que haberse leído hacía mucho sin embargo la lectura no habia podido darse en vista de que Meina no podia asistir a la misma, su pequeña seguía en cuidados especiales.
—Usted debe estar presente, señora— le aseguró el abogado.
—No quiero ir allí, no me sentiría cómoda.
—Si no lo hace por usted, debe hacerlo por su hija. Debe esta presente señora, es parte de la ultima voluntad