Capítulo 43; Reproches.
—No necesito acusarte de nada, madre, Tú deberías saber si ha sido o no una buena madre conmigo. — le dijo intentando contener la rabia y las lágrimas, después de todo, su madre también osaba hacerse la víctima en todo esto.
—Suficiente de tu reproche, como siempre eres difícil de comprender y nada fácil de complacer.No hay quien te entienda Ámbar, tan egoista como siempre.
—¿Por qué siempre tengo que ser yo la del problema?, ¿ Por qué no puedes asumir por una vez que piensas colocarme entre