Capítulo 21; Admitir debilidades.
—Te di mi palabra de que vendría, ¿Puedo... pasar?
—Por supuesto —Ambar se hizo a un lado, para que el sacerdote entrara, cerró la puerta tras él, intentando controlar sus deseos de arrojarse y besarlo de nuevo, sintió como sus lábios hormigueaban, recordándole el deseo que él despertaba en ella. — aunque hayas dado tu palabra, lo dudé, realmente lo hice, y sé que quizás estuvo mal presionarte para obtener ese juramento, pero me alegra que estés aquí. Preparé algo delicioso, según yo —sonrió— M