En realidad, Marina no tenía problemas económicos.
En los últimos años, Cesarina Entretenimiento, bajo la gestión de Carlos, había generado ingresos más que suficientes para garantizarle una vida cómoda.
Diego, por su parte, tampoco era alguien que careciera de recursos.
Ambos compartían un objetivo común: mantenerse tan lejos de Nicolás como fuera posible, aunque ese hombre ya no estuviera entre ellos.
—No aceptaré las acciones del Grupo Zárate, y tampoco permitiré que mi hija reciba el fideico