Marina observó fijamente el cabello de Diego, donde algunas canas comenzaban a asomarse en las sienes, parpadeando lentamente, mientras una sensación de opresión le oprimía con fuerza el pecho por la amargura que sentía.
—Te lo repito una vez más, Diego, lo nuestro es parte del pasado. Marina y Diego son historia —sentenció con una firmeza que no dejaba lugar a dudas.
Tan pronto como terminó de hablar, Diego la levantó y la abrazó con fuerza.
El conductor y Fernando, que se encontraban dentro de