—Ese collar está bien bonito, pero ¿por qué estás entonces tan molesta? —Simón miraba a Regina sin entender nada de lo que pasaba por su cabeza.
Regina se rio sarcástica y, con los ojos casi que, lanzándole rayos, le disparó una mirada fulminante a su esposo.
—El collar está bonito, sí... pero ¿cómo va a comprar algo tan caro Yulia, con su familia de clase media? ¿Sabes cuánto cuesta esto? ¡Cuesta una fortuna! —dijo, furiosa.
Simón, completamente perdido, le preguntó:
—¿Entonces qué es lo que qu