Eugenio escuchó el análisis de Yulia, y por un momento, sus ojos brillaron, como si algo en su interior hubiera titilado. Pero de inmediato volvió a su calma habitual, como si nada hubiera cambiado.
La miró fijamente, su voz tan baja y sombría como siempre:
—Tu intuición es bastante aguda. Es cierto que me interesa trabajar con el Grupo Yulia, pero como tú misma dijiste, “interés” es solo eso: un interés, y esa palabra implica que todo puede cambiar.
Un hombre astuto y calculador, pensó Yulia pa