Quien escuchó esa conversación, entendió algo.
Mientras Marina comía un bocadillo, notó que varias personas la miraban de manera extraña. Marina soltó una sarcástica carcajada y dejó el bocadillo a un lado.
Esperó con paciencia a que Teresa terminara de cortar el pastel, luego le entregó el regalo que Mafalda había preparado para ella y en ese instante se marchó de la casa de la familia Vásquez.
De ahora en adelante, a menos que Mafalda enfermara gravemente, Marina no tenía intención alguna de