Esa noche, Marina fue a la fiesta de cumpleaños de Teresa Vásquez, quien celebraba su décimo octavo cumpleaños, sin llevar ningún regalo.
—Comprar un regalo para Teresa sería un gran desperdicio, mejor me guardo el dinero para mí —dijo Marina.
Cuando llegó, Teresa ya estaba atendiendo a sus compañeros. Mafalda, al verla sin un presente, arrugo un poco el ceño:
—Es el cumpleaños de tu hermana, ¿cómo es posible que no le compraste ni un regalo? ¿Y qué clase de ropa traes hoy?
Marina llevaba una si