Marina sonrió, apoyó su cabeza en el hombro de Diego y dió un ligero suspiró.
—Diego, yo me voy a ir a buscarla primero. Cuando llegue, te unes a mí, que te parece.
Diego no intentó detenerla. La respetaba y, con voz suave, respondió:
—Está bien.
...
Al día siguiente, en el Grupo Yulia,
Marina llamó de inmediato a Fernando y Ricardo para que entraran en su oficina.
Se levantó enseguida de su silla, caminó directo hacia el sofá y les indicó que se sentaran. Les sirvió agua personalmente, dejando