La puerta del auto se cerró con suavidad y el vehículo arrancó. Larisa permaneció unos momentos inmóvil, desconcertada por todo lo ocurrido.
El encuentro con Marina había sido solo una breve interrupción en su día.
Al pasar frente a una tienda de ropa masculina, Marina le pidió al conductor que se detuviera. La tienda, que se extendía a lo largo de tres pisos, captó su atención. En ese instante, recordó que aún no le había comprado nada a Diego. Un tanto avergonzada, bajó del vehículo y entró e