—¿Quieres casarte con Diego o simplemente que los Herrera reconozcan a este niño? —preguntó Julio, planteando una cuestión crucial. La segunda opción parecía ofrecer una leve esperanza, pero la primera era un camino complicado.
—Simplemente lo amo —respondió Leticia, visiblemente confundida—. Julio, ¿a qué te refieres exactamente?
Julio, con su experiencia en el amor y habiendo conocido a muchas mujeres, sabía que algunas decían amar a Diego, pero sin su dinero, ese amor probablemente no existir