—¿Todavía puedes reírte? —preguntó Natalia.
Yadira dejó a un lado el celular y alzó la mirada.
—No me importa, mucha gente lo vio. La memoria de las personas no se puede borrar tan fácil.
Natalia pensóreflexionó por un momento y afirmóasintió.
—Tienes razón, pero no imaginaba que Marina tuviera esa capacidad. Deberías dejar de atacarla.
Natalia no era ingenua y sabía muy bien por qué las noticias desaparecen tan rápido.
Yadira se rio con despreciodesdén.
—No te preocupes, no podrá presumir por m