—Señorita Marina, hay tres personas abajo que desean verla. Una señora dice ser su madre, y los otros dos caballeros se apellidan Vásquez.
Para acceder al Residencial El Paraíso, los visitantes debían registrarse en la administración, que luego notificaban al residente.
Marina arqueó una ceja de repente.
¿Cómo era posible que la señora Mafalda, quien prometió cortar toda relación, apareciera ahora?
Y, para colmo de males los miembros de la familia Vásquez también estaban allí. Vaya sorpresa.