… la nieta de Henry Roms.
Era el cambio de milenio: esas Navidades pasaríamos del siglo XX al XXI. El acontecimiento merecía una celebración, y Carla Roms decidió festejarlo por todo lo alto en su casa de Peñíscola, un enorme y elegante chalé frente al mar que su abuelo le dejaba usar en ocasiones especiales. Marga, su hermano Lucas y yo éramos los invitados estrella.
Y los únicos, como pude comprobar cuando llegué al chalé en mi descapotable con Marga y su hermano. Carla nos esperaba y nos hiz