Capítulo 57: Atormentado.
En aquel momento, Katherine entró a aquella habitación, sintiendo el aroma de Henry Bennett en todas partes. Sus ojos, sin embargo, se posaron sobre lo único que más amaba y le importaba en el mundo: sus pequeños hijos.
Gabriel y Emma habían despertado debido a los gritos, y ambos miraban a su madre con los ojos llenos de lágrimas.
—Mamita…nosotros… — dijo Gabriel con voz entrecortada.
Katherine se apresuró a tomar a sus gemelos de las manos para sacarlos de allí, sin embargo, ambos se rehusaro