Capítulo 43: Preguntas incomodas.
En la lujosa tienda Divane, Katherine repasaba los informes de sus ventas, sin notar que John entraba sigilosamente a su oficina con una rosa en sus manos.
—Buenos días a la mejor señora Holmes del mundo. —
Katherine se había sorprendido ante la repentina llegada del hombre que no le había dejado pegar pestaña en toda la noche.
—Que susto que me has dado, ¿Qué ocurre? —
John, dejó aquella rosa que llevaba sobre el escritorio de Katherine.
—Nada realmente, solo vengo a invitarte a almorzar, cono