—No joven —rectifica la chica— no está diseñado para el cuerpo de un hombre, pero si quiere uno especial, se lo podemos mandar a hacer a la medida.
—¿Me está discriminando por tener los webos grandes?
—Yo no dije eso —se pone nerviosa.
—Yo creo que sí, ya que si fuera por otra cosa, si me entraría la tanga —dijo coqueteando con ella y de pronto sentí los celos nuevamente en mí— hagamos algo, si me lo pongo y si te gusta lo que ves, sales conmigo.
—¿Y si no que?
—¿Y por qué tendría que habe