52. Dejemos este tonto juego, Tatiana.
Tatiana no pudo soportar el instante en que Sergey giró el rostro y siguió caminando hacia adelante. Negó molesta y con pasos firmes caminó en su dirección hasta bloquearle el paso.
— ¡Vas a seguir así mucho tiempo, Sergey! – exclamó con voz quebrada, cargada de una mezcla de rencor por la forma en que la había estado ignorando – Hace dos meses ya de nuestra pelea y ni siquiera me has dirigido la palabra. ¿Acaso te importa tan poco lo que pasó?— se llevó una mano al vientre acariciándolo por i