48. ¡Quita tus manos de Victoria!
— Te necesitaba cerca, — susurró Victoria acariciando su nuca con suavidad y rozando sus narices en un gesto lleno de cariño— Te amo tanto Erwan.
No esperó la respuesta de él, se fundió en un desesperado beso con el padre de su hijo, decidiendo si debía contárselo o no.
En el instante en que sus labios se rozaron, sus lenguas jugaron, sus dientes se reclamaban, todo parecía tener sentido estando así juntos en su burbuja personal, pero de vuelta al mundo real para Victoria todo se volvía complic