21. Odiaría tener que matarte.
Un mes había transcurrido desde que la joven bailarina se embarcara en unas vacaciones lejos de su familia. Esa era la versión oficial, al menos. La realidad era que nadie, ni siquiera el patriarca de los Volkov, tenía noticias de su paradero desde entonces, salvo Sergey, su hombre de confianza.
—¡Encuentren a Sergey de inmediato!— rugía el viejo Volkov, exasperado. Hacía dos días que su fiel colaborador había desaparecido, justo cuando le había encomendado la misión de buscar a Víctoria y