El destino que nos arrastra. 2
El interés.
Mientras subían en el ascensor, Beatriz no pudo evitar analizar con más atención al asistente del hombre, que amaba su mejor amiga, sobre todo porque ese hombre ni la miraba, algo que para ella era algo totalmente diferente de lo que ella siempre había recibido de los hombres.
Fletcher Gordon era un hombre alto, bien proporcionado, al que le sentaban de maravilla los trajes de ejecutivos, ni muy musculosos, ni escuálido, desde luego no tenía sobre peso, más bien estaba en el eq