La joven colocó su mano sobre el pecho de Daniel y lo empujó ligeramente, él la levantó y finalmente se alejaron, ambos se encontraban ligeramente sonrojados, Sam podía sentir cómo su corazón latía con fuerza intentando comprender qué había sido ese momento.
—Será mejor que volvamos. — Indicó el pelinegro y ella aceptó. Caminaron de regreso y se ubicaron en sus asientos intentando olvidar todo lo que había sucedido.
El resto de la cena pasó de forma tranquila. Antes de volver a casa, Paul se de