Me detengo unos segundos fuera de la empresa, ya había estado aquí cuando se descubrió lo de Aníbal, espero no cruzarme con él. Cruzo la puerta y le pregunto a la recepcionista por Sergio, ella me anuncia y al instante me guía por un pasillo hasta su oficina.
La chica abre la puerta y se hace a un lado para que yo siga. Cruzo el umbral, al verme Sergio se levanta con un gesto de sorpresa.
—¡Álex!
—Sergio — saludo.
—¿Pasa algo? —me pregunta sin quitar su gesto de confusión.
Suelto una bocana