Al escuchar eso, la emoción brilló en los ojos de Enzo.
Supe que había apostado correctamente.
—Vamos a grabar un video para que Mateo lo vea y le digas que no le conviene estar contigo, que deberías estar conmigo.
La mirada de Enzo reflejaba una locura desbordante.
Intenté tomar el celular de su mano, pero él lo levantó rápidamente, dejándolo escapar de mis dedos.
—Solo quería presionar el botón de inicio —dije con calma.
Enzo me observó en silencio, sin responder.
—Al fin y al cabo, eres tú qu