Mateo centró su mirada en el frasco de granos de café. Al darse cuenta, Enzo intentó levantarse, pero el dolor lo hizo caer de nuevo.
Mateo esparció algunos granos sobre Enzo, quien reaccionó levemente.
Sonriendo con desdén, comentó: —Parece que he dado en el blanco.
Enzo se esforzó por levantarse, tratando de arrebatar el frasco de cristal negro de las manos de Mateo.
Dentro se encontraba la única píldora del antídoto.
Pero le costaba respirar, y mucho menos podía intentar recuperar algo.
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