Capítulo 482
—No lo vas a entender.

—Inténtalo.

—Ayudarlo para perseguir a un amor.

Yolanda le lanzó una mirada y murmuró: —Nunca has amado de verdad, ¿cómo podrías entender?

Sebastián, de repente, se oscureció, como si hubiera perdido el hilo de la conversación: —¿Quién te dijo que no he amado a nadie?

—¿Quién?

Yolanda sonrió, con un tono seductor: —¿Yo?

...

Ese día, me levanté abrazando a un adormilado Diego y lo llevé al baño a lavarse.

Ema ya estaba en la cocina preparando el desayuno, y el aire se llena
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