—Sí, lo recuerdo.
Mateo, al tratar temas serios, se mostraba más formal y su tono era pausado: —Ella dijo que solo Estrella y su hija podían darle órdenes. Como no había forma de obtener información de otras personas, la dejaron ir. ¿Qué pasa?
—La vi ayer.
Mientras seguía masajeando, levanté la vista hacia Mateo: —El año pasado, Eloy anunció que tenía una hija. ¿Sabes quién es?
—¿Ella?
—Sí, ahora se llama Vera.
Sentí cierta intriga.
Mateo entrecerró los ojos y comentó: —Voy a investigar más.
Nun