De camino a cenar, seguía pensando en lo sucedido, pero me encontré lo tonto que era. Cuando Ania decía esas palabras, aún estaba esperando que Marc me defendiera, por ejemplo, «es razonable que gaste mi dinero» o «¿Acaso tiene que pedirle permiso para gastar mi dinero?»
Sin embargo, su respuesta era:
—Este coche se lo regaló el abuelo.
Con esta excusa, hizo que Ania cerrara la boca.
No obstante, este coche era en realidad el regalo del Día de los Enamorados que él me había dado. Cuando Ania est