No le di más vueltas y sonreí: —Ya nos habíamos ido hace un rato, y me duché en cuanto llegué a casa.
—Qué bien.
—... Juan, ¿no te ha vuelto a molestar?
Antes de irnos, Enzo había advertido a Juan.
Juan asintió repetidamente, casi arrodillándose.
Mi tía explicó: —No, ya no ha causado problemas. Firmó el acuerdo de divorcio y se fue.
Me sorprendió un poco: —¿Lo firmó tan pronto?
Parecía que Juan temía a Enzo.
Aunque esa noche seguía amenazando con reclamar mi patrimonio.
Mi tía se relajó: —Sí, de