Parecía que estaba realizando un ritual.
Cualquiera que viera la escena pensaría que estaba llevando a cabo una ceremonia, cuando en realidad solo estaba cerrando la puerta y cambiando la combinación.
Reaccioné: —¿Este es el patio de tu prometida?
Las espesas pestañas de Mateo temblaron levemente mientras me miraba de reojo: —¿Sabías y aún así preguntas?
—¿Tú…?
No pude evitar preguntar: —¿Alguna vez has pensado qué harías si no pudieras encontrarla?
Mateo me miró, entrecerró los ojos y sonrió de