Nadie se esperaba que Blanca, con su aire afable, respondiera a Marc con una frase tan tajante.
Tuve que esforzarme para mantener la compostura y no reírme.
Pero, tras escucharla, solo yo parecía capaz de hacerlo.
La atmósfera se tornó tensa e incómoda.
Lo realmente incómodo no era la frase en sí, sino que yo, la exesposa, estaba presente.
Agaché la cabeza y miré por la ventana, intentando pasar desapercibida.
El paisaje nevado, aún sin derretirse, me deslumbraba.
Sentí una mirada fija en mí, y