Ellos incluso me habían preparado regalos de mudanza. Enzo me entregó una caja de regalo preciosa.
—Espero que te guste —dijo.
—Gracias —respondí con una sonrisa.
Al ver que dentro de la caja había un vestido de diseño fino y único, me sorprendí y lo miré.
—¿Tú lo diseñaste? —le pregunté.
—Sí, es el único —sonrió
—¡Qué regalo considerado! —elogió Olaia y luego buscar incomodar a Marc: —Presidente, también has participado en nuestra fiesta, supongo que también trajiste un regalo, ¿verdad?
Yo que